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EL PODER DEL SÓTANO (LA CASA MENTAL)

por | Mar 26, 2020 | Sin categorizar | 0 Comentarios

En nuestro Sótano alguien nos espera

El Sótano de nuestra casa mental es el lugar más importante para una vida próspera.
Feliz día, Amig@s!

Es cierto que vivimos sin conocerlo y, por tanto, vivimos en la limitación que tienen los programas que quedaron grabados en la mente subconsciente. Añadiré que estos programas son principalmente experiencias y emociones que vivimos en la infancia y que quedaron grabados; pero también, a lo largo de mis años de trabajo, he podido comprobar que existen programas que pertenecen al inconsciente colectivo (Jung), como programas de pobreza, guerras, violencia… y algunos positivos como logros de la humanidad, victorias, etcétera.

Esto significa que, no hemos tenido que vivir una guerra para percibir muchos programas de miedo o angustia que vivieron nuestros antepasados.

He hablado ya bastante del Sótano, pero para los que apenas lo conocen, diré que existen tres personajes de importancia suprema en el sótano de nuestra casa mental.

El depredador interno, el niño/a herido/a y el moribundo.

Del que he hablado menos, aunque estoy trabajando mucho últimamente con él, es el moribundo.

En otros post hablaré de los restantes.

En el sótano de nuestra casa mental se encuentra «el moribundo», es un personaje de nuestra psique que está siempre padeciendo, que se encuentra enfermo, que está entre la vida y la muerte pero que nunca acaba de morir.

Nosotros, compadecidos ante él, siempre le estamos bajando comida caliente, caldos para que se recupere, atenciones que sentimos que nos demanda… Y lo hacemos siempre porque nos inspira una gran compasión.

El moribundo representa todo aquello que está ya medio muerto, o muerto por completo en nuestra vida, pero que no dejamos partir, no queremos que se vaya, ¿qué haríamos nosotros cada noche sin él?, ¿cuál sería nuestro papel si desapareciera ese asunto que no acabamos nunca, que siempre mantenemos medio moribundo para quizás no ver lo que debajo de él se esconde?

Pero volvamos al personaje del moribundo. ¿Nos hemos preguntado qué desea él? ¿Quiere permanecer en ese estado de agonía perenne para siempre?

Si nos paramos y pensamos despacio, él no nos ha pedido que le mantengamos así. Quizás no quiere que le provoquemos un estado de hibernación del que probablemente nunca saldrá.

Lo que quiere el moribundo es IRSE. Como las cosas, las personas y los problemas que vamos arrastrando casi eternamente porque no nos atrevemos a morir a ellas y a nacer de nuevo. Lo
sé, es un paso muy duro. Pero pensemos y sintamos que para seguir viviendo nuestra vida plenamente
es absolutamente necesario. Es necesario morir a esa relación que arrastramos, a ese trabajo que tenemos y que nos aplasta, a esa forma de vivir que ya sólo nos mantiene en un estado vegetal.

El primer entrenamiento que hago en terapia es decidir de manera profunda, que ya no queremos seguir alimentando al moribundo, que no queremos seguir alimentando todo aquello que ya no queremos en nuestra vida.

Lo segundo y más difícil es, dejar de bajar al sótano con el caldo caliente para sentirnos bien, y no culparnos por dejarlo morir. Creemos que él nos llamará desde abajo, que nos suplicará que bajemos a atenderle. Pero
esto no es cierto, él
no quiere eso. Nos tenemos que enfrentar al paso tercero.

El tercer paso es abrir nuestra mente y comprender qué necesita un moribundo para irse. ¿Qué creéis?

No necesita un adiós, aunque sería bondadoso, no necesita lloros ante su lecho de muerte, no necesita penas ni lástima.

Necesita RECONOCIMIENTO, saber que su existencia nos sirvió de algo, que lo que tuvimos en nuestras manos mereció la pena, que aprendimos algo importante de él, que nos dejo huella.

No basta con decir que ya no quiero más esto o aquello en mi vida, y más si se dice bajo un arrebato de rabia. No basta con insultar a esa persona, esa circunstancia, o la misma situación que creemos que es la causa de nuestros males.

Se trata de «INTEGRARLA» en nuestra experiencia y en nuestra mente. Integrarla es «reconocer» su VALOR. Si, el valor que tiene lo que sentimos que nos ha dañado, el valor de despertar nuestra conciencia y darle las gracias profundas por lo que nos ha traído. Y principalmente nos ha traído la TRANSFORMACIÓN, un estado de consciencia que nunca se habría dado sin esa vivencia, sin el MORIBUNDO.

Así, Amig@s, dejemos partir al moribundo, dejémosle morir en paz, habiéndole reconocido sabiamente. Probad, es seguro que un nuevo nacimiento nos estará esperando.

¡¡JUNTOS CONSTRUIMOS UN NUEVO MUNDO!!
Mayte Pascual

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BIENVENIDOS a mi blog: “Nacidos para el Éxito”

Mi deseo es compartir con todos vosotros temas importantes para dar a conocer nuestro poder mental, especialmente a través del hemisferio derecho, un valioso desconocido para la gran mayoría de las personas.

El conocimiento de los valores y el entendimiento de nuestro mundo psíquico, determinan el poder de nuestra existencia.

Con mucho gusto, os dejo mi trabajo, que es mi creencia verdadera en el valor del ser humano y de la mente subconsciente, en el que la hipnosis se encabeza como herramienta esencial para crear nuestra propia vida.

Muchas gracias a todos por vuestra presencia y vuestro sincero interés.

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